Blog

¿Se te “desgasta” el diente cerca de la encía pero no es caries? Lo que nadie te explicó sobre las lesiones cervicales no cariosas

¿Has notado una especie de “muesca” en la base de un diente, justo donde empieza la encía? ¿Te molesta el frío, pero en la revisión te dicen que no hay caries? ¿Te suena eso de “tengo la encía bien, pero el diente se me está gastando”? Pues probablemente estés ante una de las consultas más habituales (y más malinterpretadas) en clínica: las lesiones cervicales no cariosas o LCNC.

En Premià de Mar, cada vez más personas llegan preocupadas porque ven el diente más “rebajado” cerca de la encía o sienten sensibilidad al tomar agua fría. Y lo curioso es que muchas veces la causa no es una sola. Aquí suele haber un combo: cepillado fuerte, apretamiento, cambios de mordida y, a veces, erosión por ácidos. La buena noticia es que, si se detecta a tiempo, se puede frenar y tratar con resultados muy buenos.

Vamos a explicarlo sin rodeos: qué son estas lesiones, por qué aparecen, cómo se diferencian de una caries, qué consecuencias tienen si se ignoran y cómo se abordan de forma moderna y conservadora. Si te identificas con este problema, este artículo te va a ahorrar tiempo, dudas y más de una molestia.

¿Qué son las lesiones cervicales no cariosas y por qué aparecen justo ahí?

Las LCNC son pérdidas de estructura dental que aparecen en la zona del cuello del diente (cervical), es decir, cerca de la unión entre esmalte y encía. Se llaman “no cariosas” porque no las provocan bacterias como sucede con la caries. Aquí el origen es mecánico y/o químico.

La zona cervical es un punto “delicado” por dos motivos: el esmalte es más fino y la transición hacia la raíz es más vulnerable. Si ahí se suman fuerzas y/o ácidos, el desgaste tiene más papeletas de aparecer.

Los tres mecanismos que suelen estar detrás

En la práctica, casi siempre hay una combinación de estos tres:

  • Abrasión: desgaste por fricción, especialmente por cepillado agresivo y pastas abrasivas.
  • Erosión: desgaste químico por ácidos (dieta, reflujo, bebidas, etc.).
  • Abfracción: microfracturas por fuerzas de mordida y flexión del diente (frecuente en bruxismo).

¿Lo típico? Alguien que se cepilla “a conciencia” (o sea, fuerte), toma cítricos o bebidas ácidas a menudo, y además aprieta los dientes por estrés. No es raro, y tampoco es culpa de nadie: es un patrón moderno bastante común.

¿Cómo se notan las LCNC en el día a día?

Lo más curioso de estas lesiones es que, al principio, pueden ser solo un cambio de forma. Luego empieza la molestia. Los signos más frecuentes son:

  1. Sensibilidad al frío (agua, helado, aire).
  2. Molestia al cepillarte justo en esa zona.
  3. Un “surco” o muesca visible cerca de la encía.
  4. Retención de placa porque la superficie ya no es lisa.
  5. Cambio estético: el diente puede verse más amarillento en esa zona si se expone dentina.

¿Cómo diferenciarlo de una caries?

Buena pregunta, porque se confunden muchísimo. Algunas pistas:

  • La caries suele asociarse a zonas con retención de placa y puede verse más “blanda” o pigmentada.
  • La LCNC suele verse como una muesca limpia, a veces en forma de “V” o “U”, más “pulida”.
  • En LCNC, el dolor suele ser muy reactivo (frío/aire) y no tanto espontáneo.

Aun así, la confirmación debe hacerla un profesional: hay lesiones mixtas, y a veces puede coexistir una caries cervical con una lesión por abrasión/erosión.

¿Por qué aparecen aunque te cepilles bien?

Porque “bien” no siempre es “fuerte”. De hecho, uno de los detonantes más frecuentes es el cepillado agresivo. Y no por falta de higiene, sino por exceso de ganas. Lo típico: cepillo duro, movimientos horizontales rápidos y pasta muy abrasiva. Con el tiempo, el cuello del diente lo paga.

El papel del estrés y el bruxismo

El bruxismo (apretar o rechinar los dientes) genera fuerzas que pueden concentrarse en el cuello dental. Esa flexión repetida crea microfracturas y pérdida de esmalte. Si además hay erosión por ácidos, el desgaste se acelera. Es el “efecto dominó”.

Señales de que puede haber bruxismo asociado

  • Dolor o rigidez al despertar.
  • Desgaste general de bordes dentales.
  • Dolor en zona de mandíbula o sienes.
  • Marcas en la lengua o carrillos (morderse por dentro).

¿Qué riesgos tienen las LCNC si se dejan avanzar?

Ignorarlas no suele ser buena idea. No porque sea una urgencia, sino porque el desgaste progresa y luego todo se vuelve más complejo. Las consecuencias más comunes:

  • Sensibilidad cada vez más intensa y persistente.
  • Mayor riesgo de caries cervical por retención de placa en la muesca.
  • Inflamación gingival alrededor de la lesión.
  • Fracturas de esmalte en bordes debilitados.
  • Problema estético (la zona se oscurece o se “marca” más).

¿Cómo se tratan las lesiones cervicales no cariosas en una clínica dental?

El tratamiento depende de dos cosas: la causa y la profundidad. En la práctica, se trabaja por fases: primero se frena el origen, luego se repara si hace falta.

1) Frenar la causa: el paso que de verdad cambia el futuro

Ajuste de técnica de cepillado

  • Cepillo suave (y sí, suave de verdad).
  • Movimientos circulares o técnica recomendada por el profesional.
  • Evitar el “frotado” horizontal agresivo.

Revisión de pasta dental

Hay pastas muy abrasivas “para blanquear” que, en este contexto, no son la mejor idea. Se priorizan opciones con componentes desensibilizantes y menor abrasividad.

Control de ácidos

Si hay dieta ácida o reflujo, se ajusta el hábito. No se trata de vivir sin fruta, sino de hacerlo con cabeza: frecuencia, enjuague con agua, evitar cepillado inmediato tras ácido, etc.

Si hay bruxismo: férula y control oclusal

Si el factor mecánico es importante, una férula de descarga puede ser decisiva para frenar la progresión.

2) Tratamiento de la sensibilidad

En lesiones leves o moderadas, se puede mejorar mucho la sensibilidad con:

  • Barnices de flúor o agentes remineralizantes.
  • Desensibilizantes profesionales (según el caso).
  • Plan personalizado de higiene y seguimiento.

3) Reconstrucción con resina cuando toca

Si la lesión ya es profunda, si acumula placa o si la sensibilidad es limitante, se puede restaurar con composite (resina). El objetivo no es solo “tapar”, sino:

  • Proteger dentina expuesta.
  • Recuperar forma para facilitar higiene.
  • Reducir sensibilidad.
  • Mejorar estética.

¿Se nota la reconstrucción?

Si se hace con buena técnica, el resultado es muy natural. Además, se elige el color adecuado para que no quede “parcheado”.

Errores típicos que conviene evitar

  • Restaurar sin controlar la causa (si no corriges hábitos, vuelve).
  • Usar pastas abrasivas “para compensar” el color (puede empeorar el desgaste).
  • Esperar a que el dolor sea constante (cuanto antes, más conservador).

Guía rápida: ¿qué puedes hacer desde hoy si sospechas LCNC?

  1. Cambia a cepillo suave y baja la intensidad (no estás fregando una sartén).
  2. Evita cepillarte justo después de algo ácido; espera 30 minutos.
  3. Observa si la molestia aparece al frío/aire: es un patrón típico.
  4. Si aprietas los dientes, no lo normalices: puede estar detrás del desgaste.
  5. Haz una revisión clínica para confirmar diagnóstico y plan.

Si vives en Premià de Mar y notas muescas cerca de la encía, sensibilidad al frío o desgaste “sin caries”, lo más inteligente es valorarlo pronto. Este tipo de lesiones se controlan mejor cuando aún están en fase temprana: menos intervención, más comodidad y mejores resultados.

Más artículos

¿Te podemos ayudar?

Estamos abiertos para ti y tenemos la clínica dental en Premià de Mar disponible para solucionar cualquier problema bucodental que pueda ocurrir.